Home
About Us
Research and Analysis
Advocacy and Networking
Training Institutes
Resources
     
 
  Main   GEEJA   UN-NY   UN-Geneve   Regional Engagements   CSO   Appeals/Announcements
In acknowledgement of the urgent need for more effective and interlinked regional feminist responses from the economic south involving and in support of women advocates working in areas of gender and development, DAWN is organising a series of regional consultations and training institutes on “Strengthening Policy Analysis and Advocacy on Gender, Economic and Ecological Justice” in three regions - the Pacific, Africa and Latin America - in 2010 and 2011.
This advocacy is part of DAWN’s on-going effort to help promote awareness on and resolution to three major challenges highlighted in global governance debates: The first challenge is the existence of double standards in the response to the triple crisis. An unequal playing field in key policy areas is a major obstacle to coordinated response. The second challenge is the search for a sustainable model of economic recovery, growth, and development. The focus on financing climate change mitigation and adaptation is too narrow given the significant resource flows needed for developing countries to shift from high carbon, fossil-fuel energy to low carbon, renewable energy sources; to address the food crisis exacerbated by extreme and frequent climate events, floods, droughts, storms, loss of arable land and biodiversity; and to provide social protection for groups most vulnerable to the impacts of climate change including disease, landlessness, migration, poverty, and much more. Thus, far solutions to all these challenges have tended to be market- or technology-oriented and driven by corporate interests, which have created new inequalities between the North and the South. The third challenge is the inconsistencies between international trade rules (both WTO and regional trade mechanisms) and international environmental agreements.While economic south governments and civil society acknowledge some of these converging crises, as in other regions of the globe the inter-linkages between them are often ignored.
This project brings together actors working in various spheres of the areas of gender, economic and climate justice in the three regions of the Pacific, Africa and Latin America, in settings where people can raise difficult questions and political challenges in an atmosphere of trust and collective reflection. Specifically, participants include researchers and analysts from academia and civil society; policy makers from government, inter-governmental and regional institutions; and young and local women activists. The training institutes and consultations aim to provide venues for sharing information on a range of global and regional responses to the world multiples crises, including new initiatives that challenge hegemonic thinking and systems in finance, trade and monetary, and environmental policymaking, as well as for mapping current measures, mechanisms and programs at national and regional levels; and discuss possibilities, constraints and contradictions. The women’s rights activists from local and regional organizations will have their own facilitated input process.
Through the process, DAWN also hopes to encourage young feminists and women’s rights advocates to increase their engagement in transforming global economic and climate change governance structures; build capacity in policy analysis and advocacy on key gender, economic and climate justice issues, and their interlinkages; and encourage solidarity and support to contribute to policy proposals and social movement activism toward and during regional and global policy advocacy targets including the Tarawa Climate Change Conference (Kiribati, Nov 9-12 2010), CBD COP 10 (Nagoya, 27-29 October 2010), UNFCCC COP 16 (Mexico, Nov 29-Dec 10, 2010), Rio+20' Earth Summit (New York, May 2012), UNFCCC COP 17 (South Africa) and others.*
The GEEJ series began in the Pacific last September 2010, followed by Africa in November 2010, and to be continued in Latin America in March 2011.
 



Justicia Económica, Ecológica y de Género en América del Sur

Justicia Económica, Ecológica y de Género en América del Sur

 

Presented by Nicole Bidegain, DAWN Executive Committee Member

in the DAWN Panel on Gender, Economic and Ecological Justice in a Fierce

New World: Perspectives of Young Women from the Economic South

at the 12th AWID International Forum on Women’s Rights and Development

Instanbul, Turkey 22 April 2012

 

Hola a todas-os, mi nombre es Nicole Bidegain y formo parte de la red de activistas y académicas feministas DAWN (Development Alternatives with Women for a New Era). En esta ocasión intentaré enfocarme en los vínculos entre justicia económica, ecológica y de género haciendo un análisis sobre qué es lo nuevo y que es lo que permanece en la región en el actual período post-neoliberal.

 En un mundo que está tendiendo hacia la multipolaridad, América del Sur es vista cada vez más como una “región emergente”. La década 2002 – 2012 se constituye en un período inédito en la historia política de América del Sur con el ascenso al poder de gobiernos de izquierda y progresistas. La crisis del modelo neoliberal en los 2000 brindó oportunidades políticas para la emergencia de nuevos movimientos sociales y partidos políticos de izquierda que convergen en plataformas que comparten “un mínimo denominador común”: la oposición al modelo neoliberal implantado y la búsqueda de alternativas.

 En 2003, Lula da Silva del Partido de los Trabajadores (PT), asume la presidencia en Brasil y Néstor Kirchner, proveniente del peronismo, accede al poder en Argentina. En 2005, por primera vez en la historia de Bolivia es electo un indígena como presidente (Evo Morales) y lleva adelante una transformación del estado sin precedentes como la legitimación de la cosmovisión indígena del Buen Vivir. Así como por primera vez asume la presidencia una mujer en Chile, Michelle Bachelet del Partido Socialista Chileno. Ese mismo año en mi país es elegido Tabaré Vázquez, del Frente Amplio. En 2006 asume Rafael Correa en Ecuador y en 2008 Fernando Lugo es elegido presidente de Paraguay, quebrando el histórico dominio del Partido Colorado.

 Lo interesante del ascenso de fuerzas de progresistas en la región fue su capacidad de reproducción ya que los partidos que fueron testados en elecciones nacionales pudieron reelegirse. Cristina Fernández en Argentina (2007-2011, 2011-2015), Rafael Correa en Ecuador (2006-2009, 2009-2013), Evo Morales en Bolivia, José Mujica en Uruguay, Dilma Russef en Brasil, Hugo Chavez en Venezuela (1999-2012).

 

 

I.                    ¿Qué es lo nuevo?

 

1.       Reconquista de grados de soberanía del estado sobre la esfera económica

 Hay un resurgimiento del papel del Estado en la economía a través de acciones de regulación, intervención y promoción de una orientación estratégica.

 En términos de políticas macroeconómicas: se llevó adelante una política de desendeudamiento y de acumulación de reservas internacionales por parte de los gobiernos de la región que aumentó los grados de maniobra frente a la crisis financiera internacional del 2008[1] y permitió mayor autonomía frente a las instituciones financieras internacionales.

En segundo lugar, se promovieron políticas monetarias y fiscales expansivas. Se promovió un tipo de cambio competitivo para las exportaciones. Asimismo se han llevado adelante políticas fiscales contracíclicas orientadas a sostener el empleo y mitigar los costos sociales de la crisis.

A su vez, se promueve una estrategia de re-industrialización y por lo tanto las políticas industriales heterodoxas vuelven a tener un rol preponderante. Por ejemplo, Argentina y Brasil retoman iniciativas del período de la Industrialización por Sustitución de Importaciones. Como forma de proteger la industria nacional, se implementan licencias no automáticas de importación y cuotas, se utilizan instrumentos como tipo de cambios diferenciales, se implementan retenciones a las exportaciones (Argentina). Esto tiene un impacto también importante para el comercio regional.

 En relación al comercio exterior, en 2005 en la IV Cumbre de las Américas, los gobiernos del sur rechazan la propuesta de Estados Unidos de impulsar un área de libre comercio (ALCA) y comienzan a diversificar el destino de sus exportaciones. En este contexto, China cobra especial relevancia. Se promueve además un discurso a favor de profundizar la integración regional y comienzan a aplicarse medidas heterodoxas como el uso de las monedas locales en el intercambio comercial regional, en sustitución del dólar como referencia[2]. De todas formas, existe una falta de implementación de los acuerdos políticos en el marco de la UNASUR como es la puesta en marcha del Banco del Sur.

 2.       Incremento del gasto social

Luego de una década de gobiernos progresistas se identifica una reducción sostenida de la pobreza. Según la CEPAL, en 2010 el índice de pobreza de la región se situó en un 31,4%, incluido un 12,3% de personas en condiciones de pobreza extrema o indigencia. En términos absolutos, estas cifras equivalen a 177 millones de personas pobres, de las cuales 70 millones eran indigentes. Esto demuestra que la tendencia en la reducción de la pobreza que venía manifestándose desde el año 2000 se mantuvo en el año 2010, a pesar del freno que significó la crisis del año 2009.

Este fenómeno es explicado en gran medida por el incremento del gasto social y la aplicación de políticas sociales. El incremento en los ingresos laborales y las transferencias públicas en efectivo han sido una fuente de ingresos que ha contribuido no sólo a reducir la pobreza sino a desconcentrar la distribución del ingreso per cápita (CEPAL 2011, 14)

También es importante destacar que “al menos una cuarta parte de la reducción de la pobreza regional proviene de la caída esperada de la pobreza en Brasil” (CEPAL 2011, 7).

 

3.       Políticas de empleo y salarios en el Conosur

La tasa de desempleo urbano en 2011 de América Latina se redujo del 8,1% al 7,3%, situándose por debajo de los valores anuales de los últimos dos decenios (2011, 11).

 En relación al mercado de empleo, en países como Argentina, Uruguay, Brasil se vuelven a instalar mecanismos de negociación salarial que fueron suspendidos en el período neoliberal. Estos permiten recuperar el retraso inflacionario en los salarios, debatir productividad, distribución de beneficios. De todas formas, es importante tener una estrategia más amplia para enfrentar el desafío estructural de la economía informal en América del Sur.

 En el caso de Uruguay, los consejos de salarios como instrumento de negociación tripartita han contribuido al diálogo social y a mejoras salariales sustantivas. Se ha avanzando además en la formalización y la regulación de las relaciones laborales así como el incremento salarial en dos sectores vulnerables como el de las trabajadoras domésticas y trabajadores rurales. A su vez, varios convenios incluyen cláusulas que apuntan al desarrollo de las oportunidades de las mujeres como trabajadoras y a la redistribución del trabajo no remunerado y de cuidados como forma de revertir las brechas de género. Algunos de los acuerdos incluyen complemento de subsidios por maternidad, extensión de la licencia por maternidad, licencias por paternidad, compensaciones parentales, licencia especial por hijo con discapacidad, entre otras. Países como Costa Rica, Ecuador y Argentina también introdujeron reformas en la regulación de la jornada de trabajo o el acceso a la previsión social de las empleadas en el servicio doméstico (Espino 2010,12).

 En Uruguay para enfrentar el desafío de la informalidad, se están implementando instrumentos como el monotributo social dentro del sistema de protección social.

 4.       Políticas hacia la valorización del trabajo no remunerado

 En esta década, 14 países latinoamericanos han realizado encuestas de uso del tiempo con diferentes metodologías y abarcando diferentes áreas geográficas: Argentina, en 2005; Bolivia, en 2001; Brasil, en 2001 y 2005; Chile, en 2007; Colombia, en 2006 y 2008; Costa Rica, en 2004; Cuba, en 2001; Ecuador, en 2007; El Salvador, en 2005; Guatemala, en 2000; México, en 2002; Panamá, en 2005; Uruguay, en 2003 y 2007; y Venezuela, en 2008. Esto permitió evidenciar con números lo que todas ya sabemos: que existe una distribución desigual entre hombres y mujeres en relación al TN y TNR.

 A su vez, países como Venezuela, Bolivia, Ecuador reconocen explícitamente en sus constituciones que el trabajo no remunerado realizado por las mujeres es un trabajo “productivo”, que genera riqueza y bienestar social y que es necesario contabilizarlo en las cuentas nacionales. Aunque aún existen grandes déficits de implementación, también reconozco como importante la inclusión de los servicios de cuidado dentro de los debates sobre la reforma de los sistemas de protección social en la región.

 

II.                  ¿Qué es lo que permanece o se profundiza en relación al período neoliberal?

 

1.       Reprimarización exportadora

 

Un rasgo que se mantiene del período neoliberal refiere a la estructura productiva basada en la exportación de commodities. Este proceso se profundiza por la expansión económica de Asia y sobre todo de China y sus vínculos con la región[3]. El aumento de la demanda china tuvo un impacto en el incremento de los precios de los commodites. Por lo tanto, se identifica un proceso de “reprimarización de la economía” que se basa en el extractivismo (minerales, hidrocarburos) y el monocultivo (soja, caña de azúcar, aceite de palma, madera).

Este fenómeno trajo aparejado un proceso de extranjerización y concentración de la tierra. Por ejemplo, para el caso de la soja en Uruguay en el año 2007, el 1% de los sojeros manejaban el 37% del área sembrada. “Se trata de grandes pools de siembra, en su mayoría de origen argentino, que solo en 7 años pasaron de no existir a manejar más de 180.000 ha de agricultura, en un proceso en el que año a año concentran un mayor porcentaje del total del área sembrada[4]” (Blum et alt 2008, 34). La producción de soja vienen creciendo en forma acelerada desde mediados de la década de los 90’, Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay y más recientemente Uruguay, son protagonistas de un proceso.

Muchos de los problemas ambientales de la región, como la pérdida de biodiversidad, erosión de suelos o alteraciones en los regímenes hidrológicos, están directamente ligados con la estructura exportadora latinoamericana ya que como afirma Gudynas: “América Latina exporta sobre todo su naturaleza (2009, 6).

 Podemos decir que varios gobiernos de la región han impulsado lemas como “Crecimiento con equidad” sin cuestionar las bases mismas del modelo así como tampoco las vulnerabilidades externas, ni los límites del crecimiento. El objetivo político primordial es obtener rentas para desarrollar políticas sociales, generar empleo y reducir la pobreza. Esto se encuentra en las bases del neodesarrollismo brasileño, como en el modelo “productivista” impulsado por Argentina y también Uruguay. Lo llamativo es que siendo gobiernos progresistas los elementos que se discuten y que marcan una diferencia con los anteriores gobiernos refieren al tamaño de las unidades productivas, al porcentaje de retenciones que debe cobrar el estado o la soberanía sobre los recursos. Sin embargo, cuestiones centrales en torno al propio modelo, tales como la nula generación de empleo, la expansión del monocultivo, la concentración y extranjerización de la tierra, el uso de los agrotóxicos, la megaminería y el desplazamiento de las poblaciones no son parte del debate (Svampa 2008, 27). En el caso de la región andina es aún más complejo debido a que se está apostando por el paradigma del buen vivir como eje de las políticas, los derechos de la naturaleza están reconocidos en las constituciones de Bolivia y Ecuador sin embargo, el extractivismo continúa.

 2.       La inversión extranjera directa

La otra cara de la reprimarización exportadora refiere a la atracción de inversión extranjera directa. Luego de una década de gobiernos progresistas no se identifican grandes cambios en relación a las facilidades y mecanismos para la atracción de IED que se otorgaron en el período neoliberal. La exoneración de impuestos, el secreto bancario, la falta de regulación tienen un efecto en el tipo de capital que se atrae que es de alta volatilidad, de corto plazo, especulativo y no promueve empleo nacional. Actualmente prevalecen prácticas donde los estados en busca de atraer inversión extranjera asumen los costos sociales y ambientales, y apenas logran generar medidas focalizadas de compensación de los impactos negativos más graves. A su vez, se están promoviendo cambios a nivel de los códigos de minería (Uruguay), el código forestal (Brasil) al servicio de las empresas.

 Como sabemos, la IED totalmente desregulada se concentra en los nichos de alta rentabilidad y de poco riesgo, y no en sectores no rentables pero imprescindibles para la transformación de la estructura productiva de los países de la región (agua, ferrocarriles, energías renovables entre otros). Por lo tanto, es fundamental promover legislación para la regulación de la IED donde se incluyan por ejemplo, cláusulas de transferencia de tecnología e incluir insumos y recursos humanos locales.

 3.       La heterogeneidad estructural y las brechas de género 

La CEPAL denomina la heterogeneidad estructural a las diferencias de productividad que existen entre sectores, dentro de los sectores y entre empresas en los países latinoamericanos. El estrato alto, compuesto por actividades de exportación y empresas de gran escala genera un 66,9% del producto y sólo un 19,8 % del empleo total. El estrato medio —que comprende a las pequeñas y medianas empresas (pymes)— genera un 22,5% del producto y su ocupación representa un 30% del total. Finalmente, el estrato bajo —estrechamente asociado al sector informal— concentra la mitad del empleo y aporta solo un 10,6% al producto (CEPAL 2011, 25). Entonces, mientras que el empleo se concentra en el estrato bajo de productividad, la mayor apropiación de ganancias (participación en el PIB) se da en el estrato alto, que solo absorbe en torno a uno de cada cinco ocupados. Estas asimetrías son en gran medida responsables de la concentración del ingreso laboral en América Latina.

 Como sabemos, América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo. La desigualdad en la región además de ser alta, es persistente en el tiempo y se reproduce en un contexto de baja movilidad socioeconómica. A su vez, las cifras agregadas que presenté anteriormente en relación a la disminución de la pobreza ocultan importantes desigualdades a nivel territorial, de género, étnico-racial.

 Las mujeres perciben menores ingresos que los hombres, están más desempleadas y están sobrerepresentadas en la economía informal y en los empleos precarios. Por su parte, las poblaciones indígenas y afrodescendientes son más pobres, están menos educadas, perciben menores ingresos y tienen un acceso restringido a los servicios sociales tales como la salud y la educación. Estas desigualdades se interseccionan con las brechas etareas y disparidades territoriales, generando grandes brechas de desigualdad social.

 Datos de la CEPAL aportan elementos en este sentido: “la brecha de participación labroal entre las mujeres de más y menos recursos se haya ampliado levemente. La mayor presión de cuidado infantil y la clara desprotección en esta materia en los sectores más vulnerables reflejan un rígido circuito de desigualdad. La carga de cuidado también incide en el aumento relativo del desempleo femenino respecto del masculino” (2011, 9). Por lo tanto, sin una reforma en serio que incluya los servicios de cuidado dentro de los sistemas de protección social y un reparto equitativo del trabajo no remunerado entre los hogares, la brecha de género no se reducirá, sin importar si corresponde a un período de bonanza o de de recesión económica.

 Los gobiernos progresistas además están en deuda con las mujeres debido a la falta de avance sustantivo en áreas esenciales como la implementación de políticas públicas que garanticen los derechos sexuales y reproductivos, inclusive el derecho al aborto, la inclusión de la educación sexual en la currícula educativa, o la reforma del sistema judicial, policial y político necesaria para erradicar la violencia de género, así como la criminalización de los movimientos sociales.

 4.       Las estructuras tributarias regresivas

Por último, en la mayoría de los países permanecen estructuras tributarias regresivas ya que la mayor parte de la recaudación fiscal se realiza en impuestos sobre el consumo e impuestos indirectos. A su vez, existe una baja carga tributaria sobre las rentas y el patrimonio, estos dos factores afectan la distribución del ingreso y perjudican a los sectores más vulnerables de la sociedad (personas en situación de pobreza, mujeres, niños, etc.). Por lo tanto, para dotar al sistema tributario de un efecto redistributivo en favor de los más pobres y sobre todo de las mujeres se requerirá rediseñar el impuesto a la renta y los impuestos patrimoniales, así como mejorar el control de la evasión. En algunos países como Uruguay se ha implementado una reforma tributaria de corte progresivo (impuesto a la renta) para lograr una mejor redistribución del ingreso.

 

Conclusión

 Como señalé, encontramos elementos emergentes y muchas continuidades. Estas tienen impactos sociales y ambientales importantes y que implican por ejemplo, políticas compensatorias a nivel social para reducir las desigualdades propias del modelo y a nivel ambiental para mitigar los impactos más graves. De alguna forma, la política social sigue estando supeditada a la política económica así como no existe una política ambiental que permita la transición a economías sustentables basadas en sectores con bajas emisiones de gases de efecto invernadero y bajo impacto ambiental.

 Por ello es importante transitar a formas de organizar la producción, la distribución, el consumo así como la reproducción social de una forma equitativa y más sustentable. Esto implica a su vez, la necesidad de modificar las reglas económicas, financieras y comerciales que se toman a nivel global y la posibilidad de transformarlas desde una perspectiva favorable a los países del sur. Muchas gracias.

Bibliografía

Bárcena, Alicia (2010), “Restricciones estructurales del desarrollo en América Latina y el Caribe: una reflexión postcrisis”, Revista de la CEPAL [online], núm.100, págs. 7-28

Blum, Alfredo, Narbondo, Ignacio y Oyhantcabal Gabriel (2008), ¿Dónde nos lleva el camino de la soja? Sojización a la uruguaya: principales impactos socioambientales, RAP-AL Uruguay http://webs.chasque.net/~rapaluy1/transgenicos/Soja/El_camino_de_la_soja.pdf

CEPAL (2011) Síntesis del Panorama social de América Latina, 2011. División de Desarrollo Social, CEPAL. Disponible en: http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/1/45171/P45171.xml&xsl=/dds/tpl/p9f.xsl&base=/dds/tpl/top-bottom.xsl

CEPAL (2010) La Hora de la Igualdad, Brechas por cerrar, caminos por abrir. Disponible en: http://www.eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/0/39710/P39710.xml&xsl=/pses33/tpl/p9f.xsl&base=/pses33/tpl/top-bottom.xsl

García Delgado, Daniel y Nosetto, Luciano (comps.) (2006), El desarrollo en un contexto postneoliberal. Hacia una sociedad para todos, CICCUS, Buenos Aires. (Págs. 17 a 69)

García Delgado, Daniel y Peirano, Miguel (comps.) (2011), El modelo de desarrollo con inclusión social. La estrategia de mediano plazo. CICCUS, Buenos Aires. (Págs. 21 a 28; 55 a 76 y 189 a 227)

Gudynas, Eduardo (2009), Inserción internacional y desarrollo latinoamericano en tiempos de crisis global: una crítica a la CEPAL. Observatorio de la Globalización, D3E – Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad – América Latina. Disponible en: http://www.globalizacion.org/observatorio/ODG7GudynasRevisionCepal.pdf

Pereira da Silva, Fabricio (2011) “¿Dónde llegará la marea rosa?” En Moreira, Carlos, Avaro Dante (coord.) América Latina Hoy. Sociedad y política, Villa María Editorial Universitaria de Villa María (en preparación).

PNUD (2010) Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe: Actuar sobre el futuro: romper la transmisión intergeneracional de la desigualdad, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Disponible en: http://hdr.undp.org/en/reports/regional/featuredregionalreport/RHDR-2010-RBLAC.pdf

Svampa, Maristella 2010, Movimientos Sociales, matrices socio-políticos y nuevos escenarios en América Latina, Working Papers 2010/1, One World Perspectives, Universitat Kassel  Disponible en http://www.maristellasvampa.net/archivos/ensayo45.pdf



[1] CEPAL reconoce que los efectos de la reciente crisis financiera no han sido tan dramáticos en la región debido a “un mejor manejo de la política macroeconómica, que permitió a la región reducir su endeudamiento, repactar el pago de la deuda en mejores condiciones y aumentar al mismo tiempo sus reservas internacionales” (2010, 20).

[3] Bárcena (2010, 11) advierte que el papel de los países asiáticos tiene una doble dimensión. Si bien estos países representan un gran competidor para la región en las ramas manufactureras, son al mismo tiempo una fuerza que promueve las exportaciones de commodites. Por lo tanto, el efecto del impacto de los países asiáticos es distinto según la especialización internacional de los países latinoamericanos. 

[4] Según Blum et alt, los capitales argentinos llegan a Uruguay atraídos por las facilidades tributarias y el menor precio de la tierra en comparación con Argentina, sumadas a las buenas condiciones agroecológicas y de infraestructura (buenos suelos y disponibilidad de silos, puertos de embarque cercanos, etc.) que Uruguay ofrece (2008, 14). Otro factor refiere a la aplicación de gravámenes a la exportación de productos primarios en Argentina y su consecuente fuga de capitales hacia Uruguay.

Click DOWNLOAD to get a PDF copy on Nicole's Speech

For more information on GEEJ, click HERE

Visit this PAGE for more resources on DAWN's analyses 

Back to HOME

DOWNLOAD     EMAIL DAWN    VIEW / WRITE FEEDBACK     VIEW ALL ENTRIES
 
Development Alternatives with Women for a New Era (DAWN)
c/o Women and Gender Institute, Miriam College
Katipunan Road Loyola Heights, QC 1108, Philippines
Telefax: +63 2 434 6440  |  Email: info@dawnnet.org
www.dawnnet.org
Site Map   |   Login to Site
Copyright ©2009 DAWN